De nuevo un relato más.
VICTOR HUGO DEVESA RARIS.
"ESTUPENDA" SOLEDAD
Vive en un cuco apartamento de dos pisos, que, por supuesto, cuenta con todas las comodidades y responde a cualquier tipo de necesidad que pueda tener.
Casi toda la planta inferior es un gran salón en donde dos grandes sofás de cuero negro y una gran pantalla de televisión se observan desafiantes. Mientras en medio de ellos una pequeña mesa parece querer evitar un desastre mientras un puñado de diminutos cuadros, adquiridos a muy buen precio en una conocida tienda originaria de suecia los observan impasibles.
En la segunda planta hay dos dormitorios: El principal, donde las paredes pintadas de un tenue azul celeste invitan a dormir plácidamente en una enorme y mullida cama mientras una música relajante, procedente del equipo de sonido acaricia todos tus sentidos. Al lado, decorada con un encantador estilo minimalista, está la habitación de invitados.
Sí, realmente tiene una vida estupenda:
Antes estudiante ejemplar, ahora, a sus veintitantos años, ostenta un cargo de cierta responsabilidad en una gran empresa. Para el resto del mundo debe de ser un triunfador; un ejemplo a seguir; el espejo en el que quisieran verse reflejados.
Y sin embargo, día tras día, mientras calienta algún tipo de plato precocinado; o se sienta en su estupendo sofá a ver la televisión; o escucha música tumbado en su cómoda cama; o pasa por delante de la puerta de la habitación de invitados, que no ha sido usada en los dos años que lleva allí; o cuando tacha otro día del calendario... se pregunta que ha hecho para merecer eso.

Me gusta este relato, esa descripción tan personal del lugar y el ambiente que a la vez son tan sobrios y sin implicación. Tanto este como el de "tulipanes de asfalto" los considero muy buenos relatos, espero seguir leyendolos en este blog que tan amenudo frecuento.
Sin más, un saludo