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La Coctelera

Categoría: Lo BUENO si breve...

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INSTRUCCIONES PARA TOCAR LA GUITARRA EN TRES PASOS

 

Por falta de tiempo me ha resultado imposible actualizar el blog. Sea Victor quien con sus grandes relatos cortos nos amenice el día.

 

 INSTRUCCIONES PARA TOCAR LA GUITARRA EN TRES PASOS

               Primero cierra la puerta con llave y asegúrate de no dejarte ninguna ventana abierta, pues por todos es sabido que la inspiración es muy inquieta y que rara vez permanece mucho tiempo en un mismo lugar. Además, puedes colocar ratoneras por toda la casa (pero con chocolate en lugar de queso) para atraparla. Aunque en ese caso el dolor hará que sólo puedas tocar melodías tristes.

                Después, métete en una habitación, apaga la luz y enciende unas velas. Ahora acércate lentamente a la guitarra, casi como si tuvieras miedo de romperla. Sostenla en tus brazos y abrázala como si fueras a darle el mejor y más largo beso de tu vida. Ahora toca lo primero que pase por tu cabeza.

                 Por último, escucha atentamente. Si oyes los partidos de fútbol con los amigos; o la sombra de un gato; o los bocadillos de tu abuela; o tu primer beso; estás preparado para tocar en una banda.

 

            De regalo un consejo. Si algún día vas a comprar una guitarra y quieres probarla, no se te ocurra tocar Smoke on the Water.  

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"ESTUPENDA" SOLEDAD

 De nuevo un relato más.

           

VICTOR HUGO DEVESA RARIS.

 

      

                                                          "ESTUPENDA"  SOLEDAD

  Vive en un cuco apartamento de dos pisos, que, por supuesto, cuenta con todas las comodidades y responde a cualquier tipo de necesidad que pueda tener.

 Casi toda la planta inferior es un gran salón en donde dos grandes sofás de cuero negro y una gran pantalla de televisión se observan desafiantes. Mientras en medio de ellos una pequeña mesa parece querer evitar un desastre mientras un puñado de diminutos cuadros, adquiridos a muy buen precio en una conocida tienda originaria de suecia los observan impasibles.

 En la segunda planta hay dos dormitorios: El principal, donde las paredes pintadas de un tenue azul celeste invitan a dormir plácidamente en una enorme y mullida cama mientras una música relajante, procedente del equipo de sonido acaricia todos tus sentidos. Al lado, decorada con un encantador estilo minimalista, está la habitación de invitados.

 Sí, realmente tiene una vida estupenda: 

 Antes estudiante ejemplar, ahora, a sus veintitantos años, ostenta un cargo de cierta responsabilidad en una gran empresa. Para el resto del mundo debe de ser un triunfador; un ejemplo a seguir; el espejo en el que quisieran verse reflejados.

 Y sin embargo, día tras día, mientras calienta algún tipo de plato precocinado; o se sienta en su estupendo sofá a ver la televisión; o escucha música tumbado en su cómoda cama; o pasa por delante de la puerta de la habitación de invitados, que no ha sido usada en los dos años que lleva allí; o cuando tacha otro día del calendario... se pregunta que ha hecho para merecer eso.

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Lo bueno si breve...

Estrenamos la sección de "lo bueno si breve..." Como ya anunciara será una sección donde Victor Hugo nos deleitará cada lunes con un magnífico relato corto. Sin más, os dejo con Él.

 

 

 Victor Hugo Devesa Rarís                    

 

                                     LOS TULIPANES DE ASFALTO

         Los ruidosos motores de los automóviles roncaban con agresividad mientras el murmullo de la muchedumbre que me rodeaba me hizo, por un momento, retroceder.

 

         A mí, que siempre he sido un cordero con piel de lobo, tan necesitado de compañía para sobrevivir, el regreso a esta solitaria cárcel de metal y cemento que se clavaba en un lloroso cielo había sido un golpe muy duro. Entonces, sumido en una profunda melancolía, me arrastre lentamente junto a mis bártulos a través de la Gran Vía.

 

         De repente, algo sorprendente llamó mi atención. Alguien había plantado tulipanes a lo largo de toda la calle. Los tulipanes, con su fino y largo tallo coronado de pétalos, han sido siempre mis flores favoritas, y de pronto ahí estaban. Mirándome, erguidos, desafiando a la ciudad. Lentamente, me saqué un cigarro del bolsillo de mi chaqueta y me lo llevé a la boca, y mientras seguía mi camino quise gritar un gran que te jodan.